El 'abc' de los intereses
Por Ángel Valtierra
Condusef
Basta con abrir un periódico o voltear hacia los aparadores de algún centro comercial para encontrarnos con anuncios que nos ofrecen los intereses más bajos del mercado, lo cual nos puede llevar a la conclusión de que lo bueno es que los intereses sean bajos.
Sin embargo, cuando volteamos hacia el otro lado vemos anuncios de inversiones en los que la ventaja es que ofrecen los más altos intereses. Si a esto le sumamos las secciones de negocios de diarios y noticieros, donde nos dicen que las tasas subieron o bajaron, lo único de lo que podemos estar seguros es de que esto de los intereses es algo muy importante y que nos afecta directamente.
Las famosas tasas
Para ir aclarando el asunto, empecemos por despejar una confusión muy común que tiene que ver más con la ortografía que con las finanzas, y que proviene de que existen tazas con "z", que son las que usamos para el cafecito y tasas con "s", que son las usadas para hablar de intereses.
En este caso, las tasas se refieren a la medida en que los intereses varían, una medida que se expresa usualmente como porcentaje.
Así, tenemos que cuando nos hablan de una tasa de 0 %, lo que nos dicen es que los intereses no cambian, y cuando la tasa es de 10% lo que debemos entender es que subirán diez pesos por cada cien.
Para indicar que los intereses bajan, se habla de tasas negativas o simplemente se dice que los intereses disminuyen o "caen", de modo que una tasa de -10% es lo mismo que una "caída" de 10%.
Lo importante, en todo caso, es fijarnos en el plazo que se toma para medir la variación, pues no es lo mismo un aumento de 10% cada mes que uno de 10% en todo un año. Por eso cuando le ofrecen un crédito en el que le van a cobrar un interés de 7%, hay que aclarar bien si es mensual o anual, ya que para algunos contratos lo usual es hablar de tasas anuales, mientras que para otros lo normal es referirse al interés mensual.
Además, hay contratos en los que se pacta una tasa "anualizada" aunque su vigencia sea sólo de algunos días o meses. En estos casos, los intereses que realmente corresponden al contrato son los que resultan de dividir la tasa anualizada entre su tiempo de vigencia. Por ejemplo, si le ofrecen una inversión de un mes a tasa anualizada de 12%, al final del mes obtendría el uno por ciento.
Por qué suben o bajan
Las tasas de interés son un tema de la mayor importancia porque sus variaciones se refieren ni más ni menos que al precio del dinero. Quizás al principio suene un poco raro porque estamos acostumbrados a que el dinero se use para comprar otras cosas y a lo mejor las únicas tiendas de dinero que nos imaginamos son las casas de cambio, donde compramos dinero de otros países.
Pero si nos fijamos bien, las instituciones financieras vienen a ser empresas en las que si no se compra y se vende, por lo menos el dinero se alquila, que es exactamente lo que pasa cuando solicitamos un crédito o hacemos un contrato de inversión.
De hecho, la función de las instituciones financieras es mediar entre quienes tienen dinero disponible y quienes lo necesitan, es decir, entre la oferta y la demanda, dos factores básicos cuyas variaciones nos explican en parte por qué las tasas –el costo del dinero– suben o bajan.
La otra parte, o sea, por qué varía la oferta y demanda de dinero, requiere una explicación compleja en la que no nos vamos a meter y de la cual sólo diremos que se relaciona con el desempeño general de la economía; de una economía que, además, forma parte del mercado global. Por ello, a los economistas no sólo les interesa saber cómo se "mueven" las tasas en nuestro país, sino también en los países con los que tenemos fuertes relaciones comerciales.
Desde este punto de vista, y para los efectos de nuestras finanzas personales conviene tener en cuenta que así como las tasas de interés nos dicen el porcentaje en que sube o baja el costo del dinero, existe una medida que nos informa, también como porcentaje, del aumento o la disminución de los precios de todos los demás productos, que es lo que conocemos como el índice de inflación.
La importancia de esto consiste en que si usted es de los afortunados que han podido ahorrar un poco de dinero y está pensando en invertirlo, al comparar la tasa de interés que le ofrecen con el índice de inflación podrá saber si esa inversión le alcanza o no para compensar la inflación.
Las dos caras de la moneda
En términos generales, la labor de intermediación que realizan las instituciones financieras consiste en canalizar el ahorro de una parte de la población hacia los proyectos donde ese ahorro puede ser más productivo. Así, por ejemplo, si usted dispone de unos cinco mil pesos, encontrará que el banco, además de guardárselos, le ofrece un premio por invertirlos, o sea, una tasa de interés con la cual le paga el alquiler de ese dinero.
Para poder ofrecerle ese premio, el banco tiene que reunir su dinero con el de otros ahorradores y prestárselo a alguien que pueda hacerlo producir más, lo que implica asumir un riesgo. Por eso, la tasa de interés que el banco cobra por prestar es más alta que la que paga por invertir. Esa diferencia es lo que se conoce como margen de intermediación.
Por eso, también, los banqueros llaman "tasas activas" a las que nos cobran, es decir, a las que están produciendo; y "tasas pasivas" a las que pagan a los inversionistas. Como podrá imaginar, los riesgos derivados de esta intermediación disminuyen en la medida en que crece el monto y el plazo de las operaciones.
Por eso, cuanto más invierta y más largo sea el plazo de su inversión, mayor será la tasa de interés que obtenga; asimismo, mientras mayor sea el monto de un préstamo y más largo el plazo para pagarlo, la tasa de interés será mayor. Sin embargo, existen algunos tipos de crédito como el hipotecario, cuya garantía reduce notablemente el riesgo, que es lo que explica por qué los intereses que paga por la tarjeta de crédito son mucho más altos que los de la hipoteca.
Oferta, demanda y el Banco de México
Para terminar, añadiremos solamente unas palabras en cuanto al papel que desempeña el Banco de México en la determinación de las tasas de interés. Ya dijimos que, en general, éstas se fijan de acuerdo con la oferta, la demanda y el funcionamiento de la economía.
Ahora bien, en la práctica, este proceso se expresa en las subastas de Cetes que realiza el Banco de México. Los Cetes, o Certificados de la Tesorería, son un instrumento a través del cual el Banco compromete una determinada tasa de interés a cambio del ahorro que concentran las instituciones financieras.
Esta tasa, que se calcula tomando en cuenta una gran cantidad de factores, se ajusta mediante una subasta semanal en la que las instituciones reflejan la oferta y demanda de los ahorradores, a partir de lo cual se establecen tasas para plazos de 28, 91, 182 y 364 días.
Por la magnitud de las operaciones que se realizan en estas subastas, las tasas de los Cetes funcionan como una referencia básica de las tasas que las instituciones, en lo particular, establecen para cada uno de sus productos, como créditos hipotecarios, tarjetas o inversiones.
Para ello, el otro elemento fundamental es la competencia entre instituciones que, dentro de ese margen suben o bajan ligeramente sus tasas para atraer a los ahorradores y colocar un mayor número de créditos.
Ahora que sabe usted un poco más sobre los intereses, revise nuevamente las tasas pactadas en sus contratos, compárelas con la inflación, con las que ofrecen otros productos y aproveche esta información para hacerle nuevas preguntas a los ejecutivos encargados de su dinero.