CRISIS ¿QUÉ CRISIS?
Los momentos de recesión económica son pura turbulencia. Hay dudas y cambios, pero al mismo tiempo se abre un horizonte lleno de posibilidades que podemos aprovechar.
Por Francesc Miralles. Periódico El País, España.
Publicado en el país semanal.
Relacionamos la crisis con el desempleo y el desánimo general. Sin embargo, los más grandes avances de la humanidad se han gestado justamente en tiempos de crisis, ya que ésta nos empuja a reinventarnos y a emprender proyectos.
Los reporteros de un conocido programa televisivo entregaron hace poco al presidente Zapatero el histórico disco de Supertramp Crisis? What Crisis? (1975). La portada de este vinilo es muy significativa: en ella se ve, en medio de un paisaje industrial devastado por la polución, a un hombre en bañador tomando el sol como si se hallara en el mejor de los paraísos.
Para algunos, la crisis es sólo un estado de ánimo, al igual que el éxito, y las circunstancias externas son únicamente el campo de juego donde habrá que jugar la partida y dar lo mejor de uno mismo.
SOLUCIONES CHINAS PARA LA CRISIS
“El ideograma chino para crisis lanza un mensaje: “Sé consciente del peligro, pero reconoce la oportunidad” (John F. Kennedy)
Toda crisis es una transición: mientras se hunde nuestro mundo tal como lo conocíamos, emerge otro nuevo cuyas reglas están por definir. Es en este cambio donde se gestan las grandes oportunidades, siempre que estemos dispuestos a aprovecharlas.
En la prehistoria, ante un peligro, el ser humano tenía dos opciones, luchar o huir, pero la filosofía china propuso una vía alternativa muy eficaz: fluir con la fuerza dominante y canalizarla en beneficio nuestro.
En el que algunos consideran el libro más antiguo de la humanidad, el I Ching (Libro de las Mutaciones), se nos da una clave importante para momentos de dificultad: “La persona superior persevera siempre en el camino, se adapta a los tiempos, pero permanece firme en su dirección y corrige sus objetivos”. Analicemos estos cuatro ingredientes:
- Perseverar en el camino: que las circunstancias hayan cambiado no significa que debamos destruir lo que hemos creado ni renunciar a nuestros proyectos.
- Adaptarnos a los tiempos: debemos ser conscientes del campo de juego en el que estamos, con sus limitaciones y oportunidades.
- Permanecer firmes en la dirección: debemos ser fieles a nosotros mismos y no dejar que nos invada el pesimismo.
- Corregir los objetivos: como decía Schopenhauer, “el destino reparte las cartas, pero nosotros las jugamos”. Lo que cuenta no es lo que nos pasa, sino qué hacemos con lo que nos pasa.
Dwight D. Eisenhower decía: “Si un problema no tiene solución, agrándalo”. Este pensamiento arraiga con un proverbio chino que asegura que cuanto más grande es el caos, más cerca está la solución. ¿Qué quiere decir? Simplemente que uno de los beneficios de la crisis es que permite pinchar el globo. De repente, tomamos conciencia de problemas que ya existían, pero que no habían salido a la luz, algo también aplicable al nivel personal.
Tras un despido o cuando nos arruinamos en un negocio vemos claramente cuáles han sido nuestros fallos y carencias. Aprendemos una dura lección, pero si tenemos espíritu autocrítico jamás repetiremos los mismos errores.
ABRIR LA CAJA DE HERRAMIENTAS
“En una crisis no puedes esconderte detrás de nada ni de nadie. Te van a encontrar de todos modos” (Bear Bryant)
Otra de las ventajas de las crisis es que nos vemos obligados a tomar las riendas de nuestra vida. En tiempos de bonanza es relativamente sencillo escurrir el bulto y aplicar la ley del mínimo esfuerzo o activar el piloto automático. Las circunstancias lo permiten. Cuando se da la vuelta a la tortilla, sin embargo, nos vemos obligados a ponernos en guardia, a buscar oportunidades en medio del caos. Esto presenta los siguientes beneficios para nuestro rendimiento intelectual:
- Potenciamos la concentración.
- Nos mostramos más abiertos a colaborar con los demás.
- Estimulamos nuestra creatividad.
- Nos olvidamos de nosotros mismos para centrarnos en lo que nos ocupa.
- Gestionamos mejor el tiempo disponible.
Es como si hasta entonces hubiéramos trabajado sólo con un martillo, con el que golpeábamos las cosas apáticamente, y de repente abrimos nuestra caja de herramientas y descubrimos que tenemos muchos otros instrumentos que no estábamos utilizando.
Gracias a las dificultades empleamos estas habilidades y subimos el listón de lo que somos capaces.
Esto explica por qué el caos, llevado a sus límites, acaba desembocando en la solución. Al emplearnos a fondo logramos movilizar nuestros mejores recursos.
DE LA ESCUELA DE LA DIFICULTAD.
“Doy gracias a la vida porque nada me fue fácil” (Sigmund Freíd).
Cada problema al que nos enfrentamos es una piedra de toque que nos habla de nuestra calidad como seres humanos. Los que no huyen o se desesperan ante las adversidades descubren talentos y habilidades insospechados.
En sus conferencias, Álex Rovira cita a menudo el caso del violinista israelí Itzhak Perlman, que necesitaba muletas para subir al escenario porque había sufrido poliomielitis de pequeño. En un concierto en el Lincoln Center de Nueva York, poco después de empezar se le rompió una cuerda del violín. El público pensó que la actuación se suspendería un buen rato, ya que cambiar y afinar una cuerda de violín lleva tiempo. En lugar de eso siguió tocando con las cuerdas que le quedaban.
Al terminar el concierto recibió una enorme ovación. Perlman se secó entonces el sudor, alzó el arco del violín para que el público callara y dijo: “¿Saben? A veces la tarea del artista es averiguar qué puede hacer con lo que le queda”.
Una vez reconocida y comprendida la crisis, todo ser humano tiene la oportunidad de ir más allá de sus límites y hacer lo que antes hubiera creído imposible.
LA VERDADERA HISTORIA DEL REY MIDAS.
“Las crisis y los callejones sin salida presentan una gran ventaja: nos obligan a pensar” (Jawaharlal Nehru).
En su libro El Oro del Conserje, una fábula empresarial en la que un humilde portero logra regenerar, a base de sentido común, una compañía de seguros en crisis, José María de la Fuente reformula la historia del rey Midas para mostrar dos actitudes contrapuestas ante la vida y sus embates.
Tántalo y Midas eran dos hermanos gemelos que pugnaban sobre cuál de ellos debía heredar el reino de su padre. Para decidir quién era el mejor dotado, el consejo de ancianos decidió dar una cabaña a cada uno y alimento para seis meses. Al año se vería quién había gestionado mejor los embates de la fortuna.
Una cosecha entera de trigo recién segada les aguardaba detrás de sus casas. Después de trillarlo, guardaron el grano. Pero ¿qué hacer con la paja sobrante?
- Hay que quemarla –dijo Tántalo-. Esto no sirve para nada.
- ¿Qué dices? ¡Si esto es oro! – repuso su hermano.
Mientras Tántalo quemó al instante toda su paja y se tumbó en su hamaca, Midas la utilizó para amasar con tierra una buena cantidad de ladrillos resistentes con los que amplió su granero.
Durante unas celebraciones, una alegre romería desfiló por el camino que separaba las dos casas. El suelo quedó repleto de excrementos de los animales.
- ¡Esto es indignante! – exclamó Tántalo-. Debería haber una ley para evitar que esparcieran esta porquería por la calle.
- Tonterías. ¡Nos han dejado oro! Es un regalo que deberíamos aprovechar.
Tántalo se apartó de su hermano, tomándole por loco. Por su parte, Midas recogió aquellos excrementos y los guardó como abono para sus campos cuando llegara el tiempo de la siembra.
En otra ocasión, un pastor se acercó a las dos cabañas para pedir agua. Tántalo se limitó a mirar con altivez a aquel desarrapado, mientras Midas corría en busca de una jarra de agua fresca. El pastor regaló a Midas uno de los pequeños cachorros que su perra acababa de parir.
- Eres un necio – le espetó Tántalo a su hermano-. Ahora tienes otra boca que alimentar.
- Es verdad, pero todavía es una boca muy pequeña, y a cambio me dará muchas más cosas: ese perro es oro puro.
Una noche oscura, una zorra hambrienta se acercó a las cabañas. En una de ellas detectó el olor de un perro de caza y optó por no acercarse. En la otra cabaña, por el contrario, no reconoció aquel olor. Se coló en el gallinero y devoró la mitad de las aves que había encerradas.
Cuando, al año, los dos jóvenes príncipes fueron llamados a palacio, el veredicto del consejo de ancianos fue unánime. La vida de Tántalo había consistido en una secuencia ininterrumpida de voracidad y falta de previsión. La de Midas se resumía en una sola idea: cuando descubrimos el valor de las cosas, todo lo que tocamos se convierte en oro.
El rey proclamó a Midas como único y legítimo heredero al trono. Lleno de ira, Tántalo se dedicó desde entonces a difundir extrañas leyendas sobre Midas y su fijación por el noble metal.
Lo que nos enseña la verdadera historia del rey Midas es que, en tiempos de crisis, quien tenga una mente próspera sabrá aprovechar las oportunidades para salir adelante con humildad e imaginación.
La sabiduría del “I Ching”
Otros consejos que nos da el milenario Libro de las Mutaciones utilizado desde los grandes emperadores chinos hasta Mao Zedong para lidiar con las turbulencias de cada tiempo son:
- Evita tomar decisiones extremas, ya que suelen conducir al error.
- Ante las situaciones de peligro, ni huyas ni actúes a la desesperada; debes calmarte y buscar soluciones nuevas.
- No provoques nunca una acción si no estás seguro de dominar sus consecuencias.
- Distingue cuál es el tiempo para el riesgo y cuál para la prudencia.
- Reconoce que el entusiasmo es el arma más poderosa para superar cualquier adversidad.
- Aprende que no basta con perseverar para lograr los objetivos; también hay que canalizar los esfuerzos en la dirección apropiada.
Fecha de publicación : 10/18/2008
Fuente : El Pais Semanal
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